ACTIVIDADES DE VIDA PRÁCTICA EN EL MÉTODO MONTESSORI

LAS ACTIVIDADES DE VIDA PRÁCTICA FAVORECEN EL APRENDIZAJE DEL NIÑO.

Las actividades de vida práctica en los niños, son las bases de su futuro aprendizaje, no solo en cuanto a la autonomía y capacidad de concentración, sino también de dejar al niño que se maraville del mundo que le rodea. María Montessori en sus estudios, llegó a la conclusión que los niños aprenden observando, imitando, por tanto, hay que enseñar al niño a mirar, siempre desde unas lentes asombrosas, fomentando así la curiosidad. Nosotros, como padres, ante todo, primero hemos de desaprender, para luego construir y poder fomentar así el aprendizaje de nuestros hijos. 

¿Cómo favorecer este aprendizaje al niño? 

Es muy importante dotar al niño de un ambiente preparado, adecuado para que reciba los estímulos necesarios para que se exprese y se desarrollen. El ambiente preparado es fundamental: un mundo real adaptado a su altura, con objetos reales adaptados a las necesidades de los niños. En nuestros hogares podemos utilizar muchos elementos de la vida cotidiana para que los niños puedan utilizarlos, siempre desde un contexto real para la base de su futuro aprendizaje. 


En la metodología Montessori no se está de acuerdo con el uso de muñecos con luces, ni ordenadores de plàsticos que hablen, ni muñecos de plástico con sonido. De hecho, el plástico es un material poco utilizado en los centros montessori, quizá en actividades de laboratorio y experimentación, o actividades de vida práctica que requieran una bandeja de plástico para trasvases de agua por poner un ejemplo. 


 

El material montessori es bello, con materiales nobles como pueden ser la madera de calidad, el metal, la loza, la porcelana, la seda,el cristal….Por eso María Montessori consideraba a su material de aprendizaje , como un material bello, al que acuñó con el término de “Joya”, para que así de esta forma, el niño en su aprendizaje le diera la importancia y el respeto que se merece. Estos materiales facilitan y favorecen el desarrollo en la formación y construcción del niño.

Los materiales de vida pràctica pueden ser vasos de cristal, bandejas de madera, platos de loza y porcelana,jarrones de cristal, jarras de vidrio, jarras y cuencos de metal, cucharas de madera,pinzas,y así un largo etc con utensilios de cocina, también botones, tuercas,semillas, escoba de barrer, bastidores etc. 



 
Todos aquellos elementos que el niño pueda utilizar para interiorizar conceptos de física, lenguaje, matemàticas …de esta forma, los niños descubren el material real que les permite, a partir de la observación y la concentración poner orden mental y apreciar la belleza que les rodea. El niño necesita desarrollar la concentración y la inteligencia, y ésto se logra dejando al niño que piense por sí mismo.

¡ Dejemos pensar a los niños pensar por sí mismos !
¡Demos a los niños la autonomía necesaria para que aprendan por sí mismos!

Situar al niño en el centro de aprendizaje de su vida. Como padres tenemos la llave para lograrlo.
Realizando actividades de vida práctica el niño se siente feliz, está realmente concentrado, en un estado permanente de “flow”, ensimismamiento, que permite al niño estar tan concentrado que en lugar de estar cansado, se le ve feliz; repite una y otra vez las mismas acciones en las actividades en las cuales “ trabaja”. De esta forma, se siente contento y completo cada vez que logra algo por si mismo.

Actividades de la vida diaria como barrer, limpiar cristales, limpiar y regar plantas,pulir metales,enhebrar una aguja, practicar con bastidores, ponerse un abrigo, caminar sobre una línea, trasvasar objetos, plantar semillas,recoger frutos en el huerto , son actividades de la vida cotidiana que favorecen su autonomía, su capacidad de observación, coordinación y sentido del orden, independencia, y capacidad para valerse por si mismo.

Como conclusión, hemos de dejar a los niños que se equivoquen, dejarles actuar siempre desde unas normas y límites claros y definidos, nosotros como padres hemos de seguir al niño, y que aprendan del error.
Por tanto, no hay que interrumpir al niño en su fase de aprendizaje, hay que darle la libertad necesaria para que aprenda. Su mente es como un lienzo en blanco, puro, un lienzo donde el niño va plasmando sus aprendizajes y lecciones de vida.
Nosotros sigamos al niño, y le dejemos ser él mismo, y que construya un mundo maravilloso, tal como ellos lo perciben.
Educando para la vida, así es como con actividades de vida práctica el niño es capaz de crear un orden lógico en su vida y entorno y está preparado para el mundo real.

 

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Artículo de Belén Chulio docente de Infosal 

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