Siempre que tengo ocasión comento lo bueno que es que los problemas tengan varias soluciones, algo a lo que no estamos acostumbrados en el contexto escolar donde demasiadas veces todo se remite a encontrar “la solución” tras realizar una, o a lo más dos operaciones.

El puzle (mira que me cuesta escribirlo con una sola z pero la RAE manda) que os traigo hoy es uno de esos contraejemplos que tanto nos gustan en tocamates. Se trata de una actividad de lógica y visión espacial, muy geométrica y topológica y con multitud, casi diríamos una infinidad, de soluciones.

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Es sencilla de realizar en casa solo precisa de cartulinas o cartones cuadrados a los que les realizamos una marca en el punto medio de los lados. Después unimos con colores llamativos (no más de 3 o 4 colores) esos puntos medios de los lados (puedes unirlo con el contiguo o con el de enfrente, incluso pueden cruzarse dos de estos caminos). Es conveniente que la línea llegue al borde de forma perpendicular, para que conecte bien con otra pieza que tenga ese mismo color.

Es un puzle delicioso que da ganas de seguir poniendo piezas y conectar regiones inconexas.

conexo

Esta actividad la vi por primera vez en un libro precioso que se llama Bricológica (Robert Ghattas, Rialp)