¿La semilla de la DESIGUALDAD está en la infancia?

Ayer, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, cientos de miles de personas inundaron las calles de 120 ciudades españolas. Secundada con paros en todos los sectores, la jornada se convirtió en un grito contra la desigualdad de género. A pesar de los logros conseguidos y de que el objetivo de las leyes es garantizar esa igualdad, en el día a día todavía encontramos graves diferencias.
Los medios se hacen eco de la brecha salarial, el techo de cristal y la violencia de género.
¿Pero dónde se forja todo eso? ¿Dónde están las raíces? Los que creemos en la educación sabemos que las semillas que se siembran son las cosechas del mañana. De nada sirve que reivindiquemos igualdad de oportunidades mientras nuestros alumnos e hijos reciben mensajes en los que de forma sutil, y a veces no tanto, las mujeres siguen presentándose como seres indefensos a los que hay que proteger.

Las películas, series y novelas destinadas al público adolescente continúan fomentando el mito del amor romántico donde solo puedes ser una persona completa y feliz si tienes una pareja. Los niños aprenden desde pequeños que hay príncipes y princesas y que son estas las que tienen que ser rescatadas. Cada vez encontramos nuevos casos de acoso y control a través de los dispositivos móviles, justificados por creencias como que los celos forman parte del amor. Estamos en un momento en que queremos obtener unos resultados en la sociedad pero enviamos mensajes paradójicos y esto hace que los niños, adolescentes y jóvenes crezcan sin una base sólida sobre la que construir sus relaciones con el otro género.

Analizar los mensajes de los medios de comunicación; reflexionar sobre lo que es una pareja; aprender a respetar al otro y apreciar sus diferencias como hombre, como mujer, como ser individual, igual y diferente a mí; entender la diferencia entre amor y dependencia; fomentar la convivencia y el enriquecimiento mutuo; prevenir la violencia y el acoso; todos estos son objetivos para conseguir una sociedad más justa e igualitaria. La prevención es la clave, educando en igualdad podemos hacer mucho por nuestros niños y niñas, para que cuando sean adultos no necesiten salir a la calle a reivindicar igualdad porque ellos ya lo hayan conseguido.

Artículo de Elena Muñoz, docente de Infosal

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