Autocompasión: Un paso más allá de la autoestima

Queremos niños confiados, seguros de sí mismos y que se valoren. Niños que tengan una buena autoestima. El problema es que, a veces, la vivencia interior no se corresponde con los mensajes externos. Todos hemos  experimentado situaciones en las que por mucho que nos digan desde fuera que no es tan grave el error cometido y que somos estupendos, por dentro nos sentimos muy, muy, muy hundidos, y muy, muy, muy incapaces.

El tema de la autoestima en los niños y jóvenes ha sido ampliamente estudiado y los investigadores han tomado posiciones principalmente en torno a dos ideas. Algunos apoyan la línea de que trabajar y elevar la autoestima es muy importante para llegar a ser adultos maduros y emocionalmente estables; y otros opinan que elevar la autoestima a través de cambiar o detener los pensamientos negativos sobre uno mismo es algo contraproducente. Por dos motivos, uno, porque el pensamiento al que se resiste, persiste, y otro, porque se puede crear una imagen inflada o narcisista del joven que termina sintiéndose por encima de los demás.

Es un debate muy interesante, pero en lugar de enredarnos en él, traigo una propuesta que aborda el tema desde la perspectiva del Mindfulness o Atención Plena: la Autocompasión. Es muy difícil mantener una autoestima elevada siempre y ante todas las situaciones, y además puede ser una lucha con nosotros mismos en la que terminemos sintiéndonos más inadecuados por pensar que somos inadecuados. Todos frente a determinadas situaciones nos sentimos inseguros, todos tenemos días en que nos miramos al espejo y no nos gustamos o dudamos de nuestra valía. Esto forma parte de nuestra humanidad. Aceptar estos sentimientos forma parte de nuestro amor hacia nosotros mismos, un amor incondicional en el que reconozcamos lo que pensamos tal y como surja y nos digamos: “vale, te sientes inseguro pero es algo que le ocurre a todo el mundo, no hay nada malo en ti, esto pasará y te sentirás mejor”. Y aprender a tratarnos con cariño y con paciencia especialmente en estos momentos en los que nos sentimos tan vulnerables.

Kristin Neff, una gran investigadora en el tema de la Autocompasión señala tres elementos a tener en cuenta cuando sufrimos o nos sentimos fracasados:

  1. La experiencia humana compartida: no estamos solos, lo que nos ocurre también le sucede a los demás en muchas ocasiones, forma parte de nuestra humanidad. Esto nos hace conectar con los demás, con la capacidad de empatizar y abrazar al otro cuando siente malestar.
  2. Mindfulness o Atención Plena: estar presente sin huir de mis pensamientos o sentimientos, observarlos, sentirlos y atravesarlos. Saber que lo que sucede es para este momento, no va a durar siempre.
  3. Llevar compasión: tratarme con cariño y con gentileza, cuidarme, darme un buen abrazo porque lo estoy pasando mal.

La autocompasión nos enseña que no tenemos que pensar siempre bien de nosotros mismos  para ser exitosos y funcionales. Todos nos equivocamos, todos dudamos, todos tenemos sentimientos de incapacidad en ocasiones, pero también, todos somos seres únicos y maravillosos, todos tenemos talentos y habilidades, todos somos dignos y capaces de vivir vidas extraordinarias.

Abordamos el tema de la Autocompasión en los niños dentro de nuestro curso:

 

Mindfulness para Niños: Creciendo con Consciencia

Artículo de Elena Muñoz Jiménez

Docente de Infosal

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